36 lunas
Conté treinta y seis lunas desde aquella despedida. No porque esperara su regreso, sino porque algunas ausencias también sirven para medir el tiempo. En la luna treinta y siete, por fin dejé de contar.

Algunas ausencias también sirven para medir el tiempo.
Desde tiempos antiguos, la Luna ha sido símbolo, calendario y misterio. Ha guiado cosechas, rituales, viajes y relatos, y para numerosos pueblos conserva una conexión ancestral con los ciclos de la vida.
36 lunas es un fotomontaje sobre el tiempo que transcurre después de una ausencia. Cada ciclo se convierte en memoria y cada aparición, en una manera de contar aquello que se ha ido. En medio de la oscuridad, su luz no elimina la noche, pero permite atravesarla.
La obra habla de permanecer, recordar y, finalmente, dejar ir. Porque algunas ausencias nos enseñan a medir el tiempo, hasta que un día ya no necesitamos seguir contando.
Secuencia visual
02—06Fin de la serie
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